En el marco de la campaña electoral rumbo al 26 de octubre, el anuncio presidencial de Javier Milei de eliminar provisoriamente las retenciones a las exportaciones de todos los granos hasta el 31 de octubre generó inmediatas repercusiones en el peronismo cordobés. Tanto el gobernador Martín Llaryora como el exgobernador y precandidato a diputado Juan Schiaretti utilizaron sus cuentas en X (ex Twitter) para cuestionar la medida, tildándola de «electoralista» e «insuficiente». Ambos líderes, alineados en la defensa del sector agropecuario –motor económico de Córdoba–, reclamaron una eliminación definitiva de este impuesto, que consideran un obstáculo crónico para la producción y el federalismo argentino.

El contexto del anuncio y el reclamo histórico de Córdoba

El Gobierno nacional justificó la quita temporal como una herramienta para incentivar la liquidación de divisas y aliviar la coyuntura económica del campo, estimando un ingreso de al menos US$ 7.000 millones de un stock de US$ 10.000 millones en granos disponibles. Sin embargo, desde Córdoba –que históricamente ha perdido unos US$ 35.000 millones en retenciones entre 2003 y 2025–, la medida fue vista como un «parche» oportunista, especialmente en un año preelectoral donde el agro enfrenta sequías, inflación y volatilidad cambiaria.

Llaryora y Schiaretti, figuras centrales del espacio Hacemos Unidos por Córdoba (integrante de Provincias Unidas), han liderado durante años el reclamo por la supresión total de las retenciones. En enero de 2025, por ejemplo, Llaryora celebró una baja temporal inicial del Gobierno, pero ya advertía que debía ser permanente para «sacar la pata de encima al campo». Schiaretti, por su parte, ha calificado repetidamente las retenciones como un «saqueo» y un «robo al interior productivo», prometiendo en septiembre su eliminación como primer proyecto legislativo si asume como diputado.

Los posteos clave en X: Críticas unísonas contra la temporalidad

La respuesta en X fue inmediata y coordinada, reflejando la sintonía entre el actual gobernador y su mentor político. Ambos publicaron en las primeras horas del 22 de septiembre, amplificando el descontento del sector rural cordobés y posicionándose como defensores de políticas de largo plazo.

Martín Llaryora (@MartinLlaryora): En un hilo detallado, el gobernador celebró el alivio momentáneo pero lo desestimó como insuficiente, enfatizando la necesidad de convicción estructural. «Desde el primer momento hemos reclamado la eliminación de las #retenciones al agro. Su eliminación no debe ser una medida transitoria, sino definitiva. La Argentina saldrá adelante acompañando a sus sectores productivos: es con el #campo, no contra el campo. Necesitamos políticas que generen previsibilidad y no especulación electoral», escribió. El posteo, que acumuló miles de interacciones en horas, incluyó un llamado a «recuperar los US$ 3.000 millones anuales que Córdoba pierde por este impuesto distorsivo», y fue retuiteado por productores agropecuarios y aliados como el gobernador santafesino Maximiliano Pullaro, quien sumó críticas similares.

Juan Schiaretti (@JSchiaretti): El exmandatario fue más directo en su rechazo, vinculando la medida a la «especulación financiera» del Gobierno. «Yo lo vengo diciendo desde que era gobernador: las retenciones deben eliminarse de manera definitiva, no solo mientras dure un proceso electoral. El campo cordobés es un motor de la producción nacional y no puede depender de decisiones improvisadas. Con parches de campaña no se generan ni crecimiento, ni empleo, ni futuro», posteó. Schiaretti acompañó su mensaje con una imagen de campos cordobeses y un gráfico histórico de pérdidas por retenciones, recordando que «las retenciones son un verdadero saqueo con el que se castiga al sector productivo». Su intervención resonó en el interior, donde ya había apoyado reclamos regionales en enero junto a Llaryora, Pullaro y Rogelio Frigerio (Entre Ríos).

Estos posteos no solo criticaron la temporalidad –hasta el 31 de octubre, post-elecciones–, sino que advirtieron sobre riesgos como la «fuga de capitales» y la falta de seguridad jurídica, que desincentivan inversiones. Llaryora, en particular, contrastó la medida con el esfuerzo provincial: en 2025, Córdoba destinará el 98% de los impuestos al agro (unos $ 251 mil millones) en obras de infraestructura, conectividad y seguridad rural.

Implicancias políticas y sectoriales

La postura unificada de Llaryora y Schiaretti fortalece su frente opositor al mileísmo en Córdoba, donde el agro representa el 40% del PBI provincial y genera empleo para miles de familias. Críticos como el Gobierno nacional argumentan que la quita temporal busca estabilizar el dólar y reactivar exportaciones, pero desde el peronismo cordobés se ve como una concesión táctica que no resuelve el «impuesto más distorsivo de Argentina», inexistente en otros países de la región.

El agro, por su parte, proyecta beneficios: con una baja permanente, se estima un 8% más de producción y US$ 28.800 millones adicionales en 10 años. Mientras tanto, los posteos en X de ambos líderes ya impulsan un debate nacional sobre un «nuevo pacto fiscal» federal, con Schiaretti prometiendo liderar la agenda legislativa.

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