Las empresas de medicina prepaga volvieron a aplicar aumentos en sus cuotas y, una vez más, los incrementos se ubican por encima de la inflación proyectada para el mes.

Según comunicaciones enviadas a afiliados, las subas para mayo oscilan entre el 3% y el 4%. Por ejemplo, la obra social OSPe informó un ajuste del 3,4%, mientras que otros planes llegan al 3,9%. Swiss y OSDE anunciaron que sus aumentos oscilarian entre el 3,7 y el 4,2 para planes más altos.

En uno de los avisos, se detalla que el incremento responde a la necesidad de “mantener el equilibrio económico-financiero” y sostener la calidad del servicio. Sin embargo, para los usuarios el impacto es directo: facturas cada vez más altas en un contexto donde los ingresos no acompañan.

Facturas que no paran de subir

Tras el aumento, algunos planes superan ampliamente los $380.000 mensuales, incluso antes de aplicar descuentos por aportes o promociones.

El problema no es solo el número en sí, sino la dinámica: los incrementos se repiten mes a mes, generando una presión constante sobre el bolsillo de los afiliados.

Por encima de la inflación

El dato más sensible es que estos ajustes se ubican por encima de la inflación esperada para mayo, lo que implica una suba real del costo de la cobertura médica.

En otras palabras, no solo aumentan: aumentan más rápido que el resto de los precios.

Un servicio cada vez más difícil de sostener

Mientras las empresas justifican las subas en el aumento de costos, muchos usuarios empiezan a replantearse la continuidad del servicio.

La medicina prepaga, históricamente asociada a sectores medios, se convierte cada vez más en un gasto difícil de sostener.

Y en ese contexto, los aumentos del 3% al 4% mensual dejan de ser un ajuste técnico para convertirse en un problema concreto para miles de familias que ven cómo su cobertura médica se encarece mes a mes, sin freno a la vista.

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