La derrota electoral de La Libertad Avanza en la provincia de Buenos Aires abrió un frente de críticas y advertencias desde el interior del país. Gobernadores y dirigentes de Provincias Unidas salieron a fijar posición en las redes sociales y coincidieron en un diagnóstico: el Gobierno nacional debe dejar de lado la confrontación y enfocarse en la gestión, la producción y el trabajo.

El primero en pronunciarse fue el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, quien afirmó en X que “en las sucesivas elecciones provinciales se advierte un claro llamado de atención que el Gobierno nacional debe atender”. Y sentenció: “Sin gestión no hay futuro. La gente no quiere más gritos, quiere hechos. Desde el interior productivo tenemos mucho para decir y, sobre todo, mucho para hacer”.

A los pocos minutos, su par cordobés, Martín Llaryora, reforzó la misma línea de análisis. “Los argentinos queremos crecer y desarrollarnos con seguridad y en paz. Pero las familias no llegan a fin de mes y con discursos de confrontación y división no se resuelven los problemas”, escribió. Para el mandatario provincial, la salida pasa por “producción, trabajo y sentido común”.

El cierre del mensaje en cadena lo dio el exgobernador de Córdoba y referente histórico del espacio, Juan Schiaretti, quien planteó que “ningún Gobierno puede ser exitoso si las familias no llegan a fin de mes. El verdadero éxito se mide en sueldos que alcancen, en salarios dignos que den tranquilidad en cada hogar”.

Las publicaciones de Pullaro, Llaryora y Schiaretti fueron interpretadas como un movimiento coordinado de Provincias Unidas para marcar diferencias con la administración de Javier Milei, en un momento de debilidad política tras el revés electoral bonaerense. El mensaje común fue claro: la gestión, más que la confrontación, es la clave para sostener el rumbo del país.

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