Mientras el Congreso permanecía sin actividad legislativa durante enero (inició formalmente reuniones el 26 de enero) el Senado de la Nación registró un intenso movimiento de pasajes aéreos financiados con fondos públicos. De acuerdo con planillas oficiales de viajes correspondientes a ese mes, los senadores utilizaron 169 pasajes de cabotaje, lo que representa un gasto estimado superior a $40 millones.
Las planillas internas del Senado muestran decenas de tramos aéreos entre Buenos Aires y distintas provincias del país en un período en el que la Cámara alta no tenía sesiones ni agenda parlamentaria formal. Si se toma un valor promedio de $250.000 por tramo aéreo, una tarifa habitual para vuelos nacionales corporativos o flexibles, el costo total de los pasajes asciende aproximadamente a $42,2 millones.
Incluso bajo un cálculo conservador, con tarifas más bajas, el gasto no bajaría de $30 millones, mientras que con valores más altos podría superar los $59 millones.
La mayoría de los vuelos corresponden al esquema habitual de traslados entre Buenos Aires y las provincias que representan los legisladores. Sin embargo, las planillas también registran viajes a destinos que no necesariamente coinciden con la provincia de origen de los senadores, entre ellos Mar del Plata, Ushuaia, Comodoro Rivadavia, Trelew, Mendoza y La Rioja, lo que vuelve a poner en discusión el uso de los pasajes oficiales durante períodos sin actividad parlamentaria.
Los cordobeses Luis Juez, Carmen Álvarez Rivero y Alejandra Vigo registran 8 viajes. Juez y Vigo 4 entre ambos y Álvarez Rivero 4.
Entre los casos que aparecen en la documentación figura Patricia Bullrich, quien utilizó dos pasajes en enero para viajar entre Buenos Aires y Mar del Plata, un destino turístico clásico del verano argentino.
También aparece Carolina Losada, con tres tramos aéreos registrados: un vuelo desde Resistencia a Buenos Aires, otro desde Buenos Aires a Mendoza y el regreso Mendoza–Buenos Aires, lo que muestra desplazamientos que no se limitaron a la provincia que representa. En este caso el viaje a Resistencia llama la atención ya que viajó a Resistencia que dista a dos horas en auto de donde reside su pareja el exsenador Luis Naidenoff.
Las planillas también permiten identificar a los legisladores que más utilizaron el sistema de pasajes durante ese mes. El caso más llamativo es el del senador Juan Manzur, quien registró seis tramos aéreos en enero: varios vuelos entre Buenos Aires y Tucumán, además de otro desde Buenos Aires hacia La Rioja.
Otros legisladores también presentan una cantidad significativa de vuelos en pleno receso legislativo. Por ejemplo, Sonia Rojas Decut acumula cinco tramos entre Posadas y Buenos Aires, mientras que Mario Pablo Cervi también registra cinco vuelos entre Neuquén y la capital.
El sistema de pasajes del Senado permite a los legisladores utilizar vuelos financiados por el Estado para trasladarse entre el Congreso y sus provincias. No obstante, cada verano vuelve a reabrirse el debate sobre el uso de esos beneficios en meses donde la actividad legislativa es prácticamente nula.
Los datos de enero reflejan que, aun con el Congreso cerrado y sin sesiones, los pasajes continuaron utilizándose de manera intensiva. En total, 169 tramos aéreos en un solo mes implican un volumen de gasto que supera los $40 millones, financiados con recursos públicos.
La información vuelve a encender la discusión sobre la necesidad de transparentar y regular el uso de los pasajes oficiales, un sistema que desde hace años es cuestionado por su falta de controles estrictos y por la discrecionalidad con la que pueden utilizarse. Mientras tanto, en pleno receso legislativo, el Senado mantuvo un ritmo de viajes que dista mucho de parecerse al de una institución que estaba, formalmente, de vacaciones.

