El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, encabezó en su despacho de Casa Rosada la primera cumbre política del año con los principales operadores legislativos del oficialismo, en un intento por consolidar la estrategia que buscará llevar a la aprobación de la Reforma Laboral, uno de los proyectos centrales del Gobierno.
Del encuentro participaron el ministro del Interior, Diego Santilli; la jefa de bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich; el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; el secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt; y el operador político del interior, Eduardo “Lule” Menem. Más tarde se sumaron el asesor presidencial, Santiago Caputo, y el ministro de Economía, Luis Caputo. La reunión se desarrolló durante poco más de dos horas y llamó la atención la ausencia de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, habitualmente presente en este tipo de deliberaciones.
La cumbre tuvo como objetivo alinear posiciones antes del debate parlamentario que se avecina. En la mesa quedaron expuestas las diferencias internas respecto a la profundidad de los cambios que se podrían aceptar: mientras un sector está dispuesto a introducir modificaciones al texto original para destrabar apoyos, otro insiste en mantener la letra tal cual fue enviada al Congreso.
El oficialismo también evaluó la relación con los mandatarios provinciales, varios de los cuales cuestionan aspectos del capítulo tributario y reclaman mecanismos de compensación antes de acompañar la iniciativa.
La Reforma Laboral no es el único frente abierto. Con el Presupuesto 2026 y la Ley de Inocencia Fiscal ya aprobados —dos triunfos que el Gobierno busca capitalizar—, aún quedan pendientes la reforma de la Ley de Glaciares y la Reforma del Código Penal, esta última con chances de postergarse para el período ordinario que comenzará el 1° de marzo.
El encuentro marca el puntapié político del año para La Libertad Avanza, que apuesta a consolidar una nueva ronda de acuerdos legislativos en un Congreso fragmentado y bajo la mirada crítica de los gobernadores, determinantes para el destino de las reformas estructurales que busca impulsar el Ejecutivo.

