«Hallan rastros de los posibles desembarcos de submarinos alemanes en las playas del sur», publicó el portal de noticias respondiendo al primer interrogante del título de esta nota. Y sigue: «El mito está instalado desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Una flota de submarinos nazis partieron desde algún lugar de la península escandinava, en Europa, con rumbo a América del Sur. Muchos de estos U-Boots habrían llegado hasta la costa argentina.».

Se trata de una investigación que desde hace décadas realiza el periodista Abel Basti, quien, periódicamente muestra nuevos hallasgos tendientes a confirmar su principal hipótesis: que Adolf Hitler vivió en Argentina después de la segunda Guerra Mundial.

Sin embargo, el periodismo argentino casi no se formula el interrogante de la segunda línea del titular de Jornada Política.¿Hay brotes nazis en el gobierno de Milei?, ¿se pueden calificar así las manifiestaciones reiteradas de hechos y discursos de odio, violentos, intolerantes, racistas, homofóbicos y descalificadores?,¿existe una fuerte autocensura, mucho temor y seguramente condicionamientos y conveniencias para evitar verlos?.

El propio Presidente lidera el ranking de episodios como los mencionados. A él se suman funcionarios de todos los niveles del gobierno y representantes libertarios. Algunos directamente piden balas para el que se cruce. Después preguntarán. O no. Un estudio de la especialista en Comunicación Política Isaura Rodriguez Pérez, sobre 642 a publicaciones del presidente Milei en su cuenta de X durante el período comprendido entre la campaña electoral para la presidencia y octubre de 2024 es revelador. El 6,89 por ciento de esos mensajes encuadran en la categoría de «Descalificación de ideas»; el 70,11 en «Insultos y amenazas»; y el 23 por ciento en «Burla y sarcasmo». Mucho más amplio es el público al que están dirigidos: personas con pensamientos de izquierda («zurdos de mierda»); trabajadores estatales; periodistas no afines; empresas propietarias de medios de comunicación; empresas públicas; empresas privadas, senadores, diputados, gobernadores; economistas; docentes; miembros del colectivo LGTB+, etc. etc. etc. Al parecer hubo para todas y todos según el día, el viento, la cotización del dólar o la fase lunar.

Lo último conocido y muy difundido en este sentido se vivió en el Congreso Nacional con motivo de la apertura de sesiones ordinarias el 1 de marzo. El asesor más influyente de Javier Milei, Santiago Caputo, persiguió y amenazó dentro de ese recinto al diputado Facundo Manes, luego de que el radical cruzara a Milei en medio de la asamblea legislativa agitando una Constitución Nacional.

«Lo que pasó fue un escándalo», dijo Manes, quien formuló una denuncia que, con seguridad, a ningún fiscal ni a ningún juez les importará un pito. Tampoco se la incluirá en la agenda periodística.«Te voy a tirar el Estado encima, hijo de puta, ya me vas a conocer», lo amenazó Santiago Caputo, mientras un asesor suyo le daba dos golpes en el pecho al neurocirujano.

Antes, desde los palcos del Congreso, Caputo -el asesor- le gritó : «te voy a cagar a trompadas», flanqueado por los activistas libertarios en redes, Gordo Dan y Agustín Romo, todos con el pin de su agrupación «Las fuerzas del Cielo», aquella que prometió «tomar las armas».

Norberto Bobbio fue un filósofo y politicólogo italiano que murió en el año 2004. Sus trabajos tuvieron mucha influencia en toda Europa. Y escribió: «El fascista habla todo el tiempo de corrupción. Lo hizo en Italia en 1922, en Alemania en 1933 y en Brasil en 1964. Acusa, insulta, agrede como si fuera puro y honesto. Pero el fascista es solo un criminal, un sociópata que persigue una carrera política. En el poder, no vacila en torturar, violar, robar a los demás sus pertenencias, su libertad y sus derechos. Más que la corrupción, el fascista practica la maldad».

Dicho en forma más sintética en la Argentina de 2025, «Te voy a tirar el Estado encima, hijo de puta, ya me vas a conocer».

Los botes nazis que encontró Abel Basti en la Patagonia parecen un gran aporte en el conocimiento de la historia.

Las señales de «brotes nazis» en el gobierno de Milei prefieren no verse. Es el caso del senador por Córdoba, Luis Juez, para quien las amenazas e insultos de Caputo están justificadas porque Manes había cuestionado a Milei (ver nota aparte). La doble N. Negacion y negocio.

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