«Te voy a tirar el Estado encima, hijo de puta, ya me vas a conocer», amenazó Santiago Caputo al diputado radical Facundo Manes en los pasillos del Congreso. Antes, y desde los palcos, Caputo le gritó a Manes : «te voy a cagar a trompadas«. La reacción del asesor estrella del Presidente contra el diputado se produjo porque éste cruzó a Milei durante el discurso de apertura de la Asamblea Legisaltiva agitando un ejemplar de la Constitución Nacional.
¿Qué quiere decir «te voy a tirar el Estado encima»?. ¿Algo parecido a usar el poder del Estado para perseguir, encarcelar, difamar a alguien?. ¿Se trata de manejar el Estado para consumar actos ilegales?. ¿El Estado es propiedad de Caputo?. ¿O de Milei?. Respecto a «te voy a cagar a trompadas» no quedan dudas.
Ante tantos interrogantes, apelamos al senador neolibertario de origen kirchnerista, Luis Juez, quien a través de una entrevista de La Nación+ explicó algunos puntos.
Para él, Caputo hizo lo correcto respecto a Manes. Lo justificó señalando que “había que ponerse en su lugar” porque le habían “puteado” a Milei. «Hay que entender que la cosa es directamente proporcional al nivel de injurias y agravios que le hacés a una persona que defiende el que está ahí”, explicó.
Manes no insultó a Milei. Cuestionar, aún con dureza, no es insultar. Y aunque haya habido insultos no parece, la de Caputo, la mejor manera de responder en el marco de un estado de derecho.
Se nos ocurre que podría Luis Juez estar confesando -¿inconcientemente?- la aspiración libertaria sobre una nueva forma de gobierno para la Argentina. Algo parecido a un sistema del tipo «ojo por ojo, diente por diente». Debería tener más cuidado el «cenador» porque si esas reglas lo incluyeran, probablemente viviría «cagado a trompadas». No obstante nadie puede discutir que Luis Juez se comportó en este punto como un verdadero y cabal representante de la Córdoba docta y constitucionalista.
Pero hay una sorpresa más en las declaraciones del «Cenador» de Olivos. Argumentó su postura señalando que a él lo «incomodan las actitudes teatrales en el Parlamento”. Luis Juez quejandose de supuestas actitudes teatrales es el equivalente exacto a escuchar a Lázaro Báez quejarse de la obra pública; o a José López de las fábricas de bolsos. Muy poco serio.
