Casi la mitad de los hogares argentinos debió recurrir a ahorros, endeudarse o vender bienes personales para poder afrontar sus gastos corrientes, según un relevamiento del Indec que muestra el deterioro sostenido del poder adquisitivo en los últimos veinte años.

El informe revela que el 48,6% de los hogares implementó alguna de estas estrategias para llegar a fin de mes, una proporción que creció de manera constante desde comienzos de la década de 2000 y que se profundizó tras la pandemia y el salto inflacionario de los últimos años.

Entre las principales medidas adoptadas, el 28% de las familias utilizó ahorros propios, mientras que el 15% tomó préstamos formales o informales, y el 5% vendió pertenencias para generar ingresos adicionales.

El Indec advirtió que este comportamiento se observa tanto en los sectores de menores recursos como en los estratos medios, que también enfrentan dificultades para mantener su nivel de vida frente al aumento de precios y la pérdida de poder de compra.

Los datos confirman una tendencia estructural: cada vez más hogares dependen de mecanismos extraordinarios para sostener su consumo, en un contexto donde los salarios reales permanecen rezagados y el crédito formal se mantiene restringido.

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