En marzo de 2025, los precios de los alimentos en Argentina volvieron a escalar, consolidando un mes complicado para la economía doméstica y reavivando las preocupaciones sobre la inflación. Según estimaciones de consultoras privadas como LCG y C&T Asesores, la canasta alimentaria registró un aumento promedio del 4,2% durante el mes, con picos que superaron el 6% en rubros esenciales como carnes, lácteos y verduras frescas. Este incremento, que se sintió con fuerza en los hogares argentinos, refleja una tendencia que no da tregua y pone en jaque el poder adquisitivo de la población.
El relevamiento semanal mostró que la tercera semana de marzo fue particularmente dura, con una suba del 2,6% en alimentos y bebidas no alcohólicas, la más alta en lo que va del año para un período de siete días. Aunque la última semana del mes trajo una leve desaceleración, con un alza del 0,5%, el acumulado mensual dejó un saldo preocupante: la inflación alimentaria de las últimas cuatro semanas alcanzó el 4,5%, según datos de la consultora Eco Go. Este nivel supera el promedio general de inflación proyectado para el mes, evidenciando que los alimentos siguen siendo el principal motor de la suba de precios.
Entre los productos que lideraron los aumentos, la carne —un pilar de la dieta argentina— destacó con incrementos que rondaron el 6,5%, impulsados por el encarecimiento de los costos ganaderos y la exportación. Los lácteos no se quedaron atrás, con subas cercanas al 5,8%, mientras que las verduras, afectadas por factores climáticos y logísticos, también aportaron al alza general. Estos rubros, que pesan fuerte en la canasta básica, explican por qué el impacto se siente de manera tan directa en los sectores de menores ingresos.
El contexto no ayuda: marzo llegó acompañado de ajustes en tarifas de servicios públicos, transporte y combustibles, lo que potenció la presión inflacionaria. Según el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central de la República Argentina, la inflación mensual podría estabilizarse por encima del 3% en el corto plazo, un nivel que, aunque menor a los picos de años anteriores, sigue erosionando los salarios. Para muchos argentinos, la sensación es que el sueldo rinde cada vez menos frente a una góndola que no para de ajustarse.
El gobierno, que ha priorizado la lucha contra la inflación como uno de sus objetivos centrales, enfrenta ahora el desafío de contener este nuevo rebrote en los precios de los alimentos. Sin embargo, las medidas de control de precios o subsidios focalizados no parecen haber dado resultados sostenidos hasta el momento. Mientras tanto, los consumidores recurren a estrategias como reducir el consumo de ciertos productos o buscar alternativas más económicas, aunque estas opciones también comienzan a escasear.
La suba de los alimentos en marzo de 2025 en Argentina no es solo un dato económico: es un reflejo de las dificultades estructurales que persisten en el país y un recordatorio de que la estabilidad sigue siendo un objetivo esquivo. Con el primer trimestre del año cerrando en estas condiciones, la pregunta que queda es cómo evolucionará el costo de vida en los próximos meses y qué respuestas se encontrarán para aliviar a una población que ya siente el peso de la crisis en su mesa diaria.
