El presidente de Argentina, Javier Milei, pronunció su primer discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) durante la 79ª sesión, en Nueva York. En una intervención de aproximadamente 20 minutos, Milei no escatimó críticas al organismo internacional, acusándolo de haber abandonado su misión original de promover la paz mundial para convertirse en un «leviatán de múltiples tentáculos» que impone una agenda ideológica de corte socialista. Este tono confrontacional, fiel a su estilo libertario, generó reacciones polarizadas: aplausos de sectores conservadores y críticas por aislar a Argentina en el escenario global.

Milei, quien asumió la presidencia en diciembre de 2023, utilizó el foro para alertar sobre lo que considera un «fin de ciclo» en las políticas colectivistas promovidas por la ONU. Entre los puntos clave:

  • Crítica a la Agenda 2030: Calificó este plan de desarrollo sostenible (aprobado por 193 países en 2015) como un fracaso rotundo, argumentando que no ha erradicado la pobreza ni resuelto problemas reales, sino que ha malgastado recursos en «postureo moral» y temas como el cambio climático y la igualdad de género, que él ve como «woke». Propuso en su lugar una «Agenda de la Libertad» basada en el libre mercado, la propiedad privada y la reducción del Estado.
  • Fallas de la ONU: Denunció que la organización ignora conflictos como la invasión rusa a Ucrania o el terrorismo, mientras dicta a los países pobres «cómo producir, con quién vincularse, qué comer y en qué creer». Mencionó específicamente el caso de las Islas Malvinas como ejemplo de incumplimiento de la soberanía territorial.
  • Defensa de la libertad individual: Se presentó no como político, sino como economista, y anunció que Argentina abandonará su «posición histórica de neutralidad» para liderar la defensa de la vida, la libertad y la propiedad contra el «globalismo colectivista».

El discurso, disponible en el sitio oficial de la Casa Rosada, fue transmitido en vivo por UN Web TV y generó un impacto inmediato en redes sociales, con hashtags como #MileiONU trending en X (ex-Twitter).

Reacciones Inmediatas

Positivas: Líderes afines, como el presidente salvadoreño Nayib Bukele, elogiaron su valentía. En X, usuarios conservadores lo tildaron de «memorable» y «el mejor del año», destacando frases como «el socialismo siempre termina mal». Elon Musk, con quien Milei se reunió antes, retuiteó extractos en apoyo.

Negativas: Analistas como los de CNN y El País lo catalogaron de «mala diplomacia», argumentando que quema puentes con aliados latinoamericanos (como Lula da Silva o Gustavo Petro) y posiciona a Argentina junto a países como Irán en oposición al Pacto del Futuro (un acuerdo firmado por la mayoría de los miembros de la ONU para abordar desafíos globales). En redes, opositores lo acusaron de priorizar «marketing» sobre relaciones internacionales, con caídas en el engagement comparado con su intervención en Davos 2024.

Económicas: Aunque el foco fue ideológico, Milei aprovechó el viaje para reuniones con inversores en Wall Street, donde tocó la campana de apertura y se reunió con Musk, buscando atraer capital pese a las tensiones diplomáticas.

Este discurso refuerza la estrategia de Milei de confrontar instituciones multilaterales, alineándose con figuras como Donald Trump (con quien se reunió días después). Sin embargo, expertos advierten riesgos: mayor aislamiento regional y posibles obstáculos en negociaciones con el FMI o la UE. Un año después, en septiembre de 2025, Milei reiteró críticas similares en su segundo discurso, enfocándose en la AMIA y el antisemitismo, pero el de 2024 marcó un quiebre simbólico.

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