El histórico dirigente sindical municipal Rubén Daniele volvió a quedar en el centro de la escena política cordobesa tras realizar duras declaraciones públicas contra el gobernador Martín Llaryora, a quien calificó como “un pendejo de mierda”, en el marco de sus críticas a la gestión provincial y a la relación del Ejecutivo con los trabajadores municipales.

Las expresiones, de alto voltaje político y personal, fueron pronunciadas durante una intervención pública de Daniele y rápidamente generaron repercusiones en el ámbito institucional y sindical. El dirigente, que desde hace décadas conduce el gremio de los empleados municipales de Córdoba, mantiene una relación tensa con el actual gobernador desde su paso por la intendencia capitalina.

Si bien Daniele no se retractó de sus palabras, volvió a cuestionar lo que considera un “avance del poder político” sobre los derechos laborales y apuntó contra el modelo de gestión de Llaryora, al que acusa de priorizar el ajuste y el disciplinamiento por sobre el diálogo con los trabajadores.

Desde el entorno del gobernador evitaron responder en los mismos términos y buscaron bajar el tono del cruce, aunque fuentes oficiales calificaron las expresiones como “agraviantes” e “impropias de un dirigente con responsabilidad institucional”.

El episodio reaviva un conflicto de larga data entre el sindicalismo municipal y el oficialismo provincial, en un contexto de fuerte tensión social y económica, donde el lenguaje y las formas vuelven a ocupar un lugar central en el debate público.

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