La frase de Javier Pretto, viceintendente de Córdoba, marcó el tono político de la presentación del Presupuesto 2026 en el Concejo Deliberante. No fue un comentario al pasar sino un mensaje cuidadosamente dirigido hacia la oposición, hacia el propio oficialismo y, sobre todo, hacia la ciudadanía cordobesa: después de años de números en rojo, la administración municipal asegura haber recuperado el equilibrio fiscal.
Pretto, que encabezó la exposición ante los concejales, sostuvo que el proyecto económico elaborado por el Ejecutivo representa “un cambio de rumbo” respecto de gestiones anteriores. Según indicó, se trata del primer presupuesto en siete años que no proyecta déficit operativo, un logro que atribuyó a una combinación de ordenamiento del gasto, digitalización de trámites, reducción de costos estructurales y una mayor eficiencia en la recaudación.
El viceintendente remarcó que el equilibrio no se logrará a costa de ajustar servicios esenciales. Por el contrario, aseguró que el presupuesto prevé la continuidad de los programas de movilidad urbana, obras de infraestructura barrial y fortalecimiento de áreas sensibles como salud y educación municipal. “No estamos hablando de recortes, sino de administración responsable”, afirmó.

En términos políticos, los dichos de Pretto también apuntaron a reforzar la idea de una gestión que busca diferenciarse de la etapa previa, mostrando que la prolijidad fiscal puede coexistir con inversión pública. No faltaron, en ese sentido, alusiones indirectas a los desbordes financieros heredados y a la necesidad de “consolidar una cultura de previsibilidad” en las cuentas municipales.
El mensaje, además, se produce en un momento de tensiones nacionales por la situación de las finanzas públicas, lo que le otorga un contexto adicional: Córdoba capital intenta exhibirse como un modelo de cumplimiento fiscal en medio de un escenario económico incierto.
La discusión ahora se trasladará al recinto, donde el oficialismo confía en aprobar el proyecto sin modificaciones de fondo. Pero las palabras de Pretto ya dejaron instalada la narrativa que el municipio quiere defender: un presupuesto que, según sus números, marca el fin de un ciclo de déficit y el comienzo de una nueva etapa de equilibrio y orden administrativo.
