La causa ANDIS, que ya trepó al centro de la escena nacional, se cobró su primera baja directa dentro del Ministerio de Economía: Ornella Calvete, una funcionaria técnica del área de Desarrollo Productivo, presentó su renuncia indeclinable luego de que en un allanamiento ordenado por la Justicia se incautaran 700 mil dólares en efectivo dentro de su domicilio. El episodio no sólo sacude la investigación sobre corrupción en la Agencia Nacional de Discapacidad, sino que además expone una conexión políticamente incómoda para el equipo económico que conduce Luis “Toto” Caputo.

Calvete se desempeñaba como Directora Nacional de Desarrollo Regional y Sectorial, un cargo dependiente de la Secretaría de Industria y Comercio, dentro del Ministerio de Economía. Su función era técnica, pero estaba integrada a la estructura administrativa bajo la órbita directa de Caputo. Era también representante del Estado en la Comisión del Área Aduanera Especial (CAAE) de Tierra del Fuego, un puesto de relevancia para el esquema de incentivos productivos y regulatorios del sector.

Su nombre apareció en la causa ANDIS a partir de mensajes, documentos internos e indicios de vínculos operativos con decisiones que hoy están bajo la lupa. Pero el dato que detonó su salida fue el resultado del allanamiento: la Justicia encontró cientos de miles de dólares, además de otras divisas, guardados en su vivienda. Tras ese hallazgo, en Economía consideraron que su continuidad era “insostenible” y se le pidió de inmediato la renuncia.

La trama cobra mayor magnitud porque Ornella es hija de Miguel Ángel Calvete, uno de los principales imputados en la causa. El fiscal sostiene que él operaba como articulador entre empresas proveedoras —en particular droguerías— y funcionarios dentro de la ANDIS, facilitando direccionamientos de contrataciones y maniobras para desviar fondos públicos. Su rol aparece señalado como parte de una estructura estable, con ramificaciones políticas que aún se están investigando.

Aunque no existe parentesco ni una relación personal entre los Calvete y los Caputo, la pertenencia de Ornella a un área estratégica del Ministerio hace que el escándalo golpee directamente en la línea política del ministro. En el Gobierno remarcan que su cargo era técnico y no formaba parte del círculo de decisiones de Caputo, pero la cercanía jerárquica resulta inevitable: era una funcionaria de su ministerio, bajo su cadena de mando y con responsabilidades vinculadas a sectores sensibles de la producción.

La renuncia de Calvete, lejos de cerrar un capítulo, abre interrogantes sobre el alcance real de la estructura investigada. La causa ANDIS ya provocó pedidos de detención, indagatorias ampliadas y la aparición de pruebas que comprometen a ex funcionarios, operadores y empresarios. La caída de una funcionaria dentro de Economía, con casi un millón de dólares encontrados en su casa, suma tensión política y acelera la presión sobre un caso que promete seguir escalando.

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