A partir de este fin de semana, los precios de los combustibles registraron un nuevo incremento, impulsado por la escalada del precio del petróleo crudo en el mercado internacional, que trepó un 20% debido al conflicto en Medio Oriente. 

Las petroleras, lideradas por YPF, están evaluando ajustes en los valores de nafta y gasoil que podrían rondar entre el 7% y 8% en algunos casos, especialmente para el diésel, afectando a los consumidores y diversos.

Este aumento se suma a una serie de ajustes realizados a lo largo de 2025. Por ejemplo, en abril, los combustibles subieron un 1,75% en promedio, alineándose con la devaluación mensual del tipo de cambio oficial (1%) y una actualización parcial del Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) y al Dióxido de Carbono (IDC), según lo dispuesto por el Decreto 243/2025. 

A pesar de los incrementos, la demanda de combustibles continúa en declive, acumulando 15 meses consecutivos de caída interanual. En febrero de 2025, las ventas totales de nafta y gasoil alcanzaron 1.309.505 metros cúbicos, un 4% menos que el año anterior, con una caída del 7,9% respecto a enero. La nafta súper registró una baja del 4,8%, mientras que la premium creció un 11,3%, aunque en volúmenes menores.

El impacto de estas subas se siente especialmente en el sector logístico, donde el combustible representa entre el 30% y 40% de los costos operativos. Este aumento podría traducirse en tarifas más altas para el transporte, afectando los precios de bienes y servicios y, en última instancia, al consumidor final.

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