La encuesta de Opinaia – Termómetro Ciudadano deja un dato incómodo para la Casa Rosada: Victoria Villarruel aparece como la figura con mejor balance relativo dentro del oficialismo, superando incluso al propio Javier Milei en diferencial de imagen. Y ese número, lejos de ser una buena noticia para el Presidente, expone una tensión latente en la cima del poder libertario.
Mientras Milei muestra un alto nivel de conocimiento pero arrastra una imagen negativa muy consolidada, Villarruel combina menor rechazo con un núcleo positivo más estable. En términos políticos, eso significa una cosa: Villarruel polariza menos y retiene mejor. En un gobierno que gobierna a fuerza de confrontación permanente, ese perfil se vuelve doblemente peligroso para el liderazgo presidencial.

El gráfico es claro:
• Milei concentra una de las tasas de imagen negativa más altas del ranking, con un diferencial apenas positivo o directamente negativo según el universo de medición.
• Villarruel, en cambio, mantiene un diferencial menos castigado y una percepción pública que no se desploma aun en un contexto de ajuste feroz, recesión y desgaste institucional.
No es casual. Villarruel elige el silencio estratégico, evita el barro cotidiano, no se quema en peleas mediáticas y conserva vínculos con sectores que Milei ya perdió: fuerzas de seguridad, parte del electorado conservador tradicional y votantes desencantados con el show permanente del Presidente.
Ahí está el verdadero problema para Milei: su vice no es un lastre, es una alternativa. Y en la política argentina, cuando el vice mide mejor que el presidente, el ruido interno empieza a ser ensordecedor, aunque nadie lo diga en voz alta.
La encuesta también muestra otro dato inquietante para el oficialismo: el resto del gabinete y los aliados libertarios aparecen muy por debajo, con diferenciales claramente negativos. Es decir, no hay recambio competitivo dentro del “mileísmo puro”, salvo Villarruel. Eso la convierte, quiera o no, en el plan B implícito para muchos.
Milei llegó prometiendo dinamitar la “casta”, pero hoy su principal amenaza no viene de la oposición, sino de su propio esquema de poder.
Y la encuesta lo sugiere sin rodeos: Victoria Villarruel no es solo la vice, es el verdadero dolor de cabeza del Presidente.

