El escándalo del criptoactivo $LIBRA suma un nuevo capítulo que vuelve a poner en duda la versión oficial del gobierno de Javier Milei. Peritos informáticos del Ministerio Público Fiscal recuperaron del teléfono del lobista argentino Mauricio Novelli un documento que, de confirmarse su autenticidad, expone un nivel de vínculo entre el Presidente y los promotores del proyecto mucho más profundo del que la Casa Rosada admite.
El archivo, titulado “LOI_KELSIER.docx”, es un borrador de carta de intención en el que el empresario estadounidense Hayden Mark Davis aparece ofreciendo asesoramiento en blockchain y criptomonedas al propio Milei. El documento fue enviado por Novelli a sí mismo por WhatsApp el 29 de enero de 2025, apenas horas antes de la reunión que el mandatario mantuvo con Davis en la Casa Rosada y que el propio Presidente celebró públicamente en redes sociales, presentándolo como un asesor en temas tecnológicos.
El problema es que durante meses Milei negó cualquier tipo de acuerdhttps://grupofonobus.com.ar/o o documento firmado con el empresario. La Casa Rosada incluso respondió, ante pedidos formales de acceso a la información pública, que no tenía conocimiento de ningún documento de ese tipo. El hallazgo de los peritos, por lo tanto, no solo contradice la narrativa oficial sino que abre interrogantes sobre qué tipo de relación se estaba construyendo realmente con los impulsores del fallido proyecto cripto.
La investigación no termina allí. Los especialistas también encontraron en los dispositivos electrónicos documentación que revela negociaciones económicas paralelas. Entre ellas aparece una propuesta de la empresa Kelsier Ventures, propiedad de la familia Davis, por más de 1,5 millones de dólares dirigida a Novelli y a otros intermediarios locales. También se detectó un contrato destinado a facilitar la llegada de la plataforma blockchain Cardano al país, con la promesa explícita de reuniones privadas con el Presidente.
El propio CEO de Cardano, Charles Hoskinson, terminó denunciando públicamente que intermediarios argentinos le exigieron sumas de cinco cifras en dólares para gestionar un encuentro con Milei. Según su relato, le prometieron que si aceptaba “cosas mágicas pasarían”. Hoskinson se negó.
Como si el entramado no fuera lo suficientemente incómodo, los peritos también hallaron una factura por 250 mil dólares emitida por Tech Forum Argentina a favor de Kelsier Ventures, firmada por Pía Novelli, hermana del lobista. El pago habría sido realizado a través de la red blockchain Solana, lo que suma otra capa de opacidad a una trama ya plagada de zonas grises.
Pero quizás el dato más revelador es que la relación entre Novelli y el Presidente no sería reciente. Los peritos encontraron archivos que muestran contactos entre ambos desde al menos 2021, incluyendo videos y registros de una reunión por Zoom en la que participaron Milei, Novelli y Karina Milei. Es decir, el vínculo entre el mandatario y uno de los protagonistas del caso sería previo a su llegada al poder.
En cualquier democracia saludable, estos hallazgos exigirían explicaciones inmediatas y exhaustivas. Sin embargo, hasta ahora la reacción oficial ha sido el silencio o la negación. Para agravar aún más el cuadro, el material recuperado por los peritos fue informado al fiscal federal Eduardo Taiano, pero no fue incorporado de inmediato al sistema judicial ni puesto a disposición de las partes querellantes, lo que obligó al juez Marcelo Martínez de Giorgi a intervenir para que se aclarara la situación.
El discurso libertario que prometía terminar con la “casta” y erradicar los negocios oscuros de la política comienza a mostrar grietas cada vez más profundas. La trama del $LIBRA no solo expone un posible circuito de lobby alrededor del poder presidencial, sino también una preocupante naturalización de los vínculos entre funcionarios, intermediarios y negocios tecnológicos millonarios.
Mientras el Gobierno insiste en minimizar el episodio, los documentos recuperados por la Justicia cuentan otra historia: la de un ecosistema de operadores que ofrecían acceso al Presidente, negociaban reuniones y movían cientos de miles de dólares alrededor de proyectos cripto cuya legitimidad hoy está bajo investigación.
La pregunta ya no es solo qué ocurrió con $LIBRA. La pregunta es cuánto sabía el Presidente y hasta dónde llega su responsabilidad política en un entramado que, día tras día, se parece cada vez menos a una simple coincidencia y cada vez más a un negocio armado al calor del poder.

