En un hecho que ha generado un sinnúmero de criticas, el presidente de Argentina, Javier Milei, utilizó el avión presidencial ARG-01 para trasladarse al Derecha Fest, contraviniendo un decreto que él mismo firmó en 2024, el cual prohíbe expresamente el uso de aeronaves estatales para actividades de carácter no oficial.
La medida, presentada como parte de su “plan motosierra” para reducir el gasto público, buscaba limitar el uso de la flota presidencial a fines estrictamente institucionales, en línea con su discurso de austeridad y transparencia.
El pasado martes, Milei vino a Cordoba para asistir a un evento partidario organizado por aliados libertarios, sin registrar actividades oficiales en su agenda, como reuniones con autoridades o anuncios gubernamentales.
Esta acción ha generado críticas, especialmente porque el decreto, basado en el Código Aeronáutico (Ley Nº 17.285), establece que las aeronaves públicas deben destinarse exclusivamente a funciones esenciales del Estado. El diputado nacional Esteban Paulón presentó un pedido de informes exigiendo detalles sobre la comitiva, los recursos públicos utilizados y la normativa que justificaría este traslado.
El avión presidencial, un Boeing 757-256 adquirido en 2022 por la administración de Alberto Fernández por 25 millones de dólares, cuenta con capacidad para 39 pasajeros, una suite presidencial y salas de reuniones. Durante su campaña, Milei había cuestionado esta compra, pero comenzó a usarlo en abril de 2024 tras recomendaciones de seguridad del Ministerio de Seguridad. Sin embargo, su uso para un evento privado contradice las restricciones que él mismo impuso, lo que ha llevado a acusaciones de incoherencia y posible malversación de recursos públicos.
El caso reabre el debate sobre el uso de recursos estatales por parte de funcionarios y pone en el centro de la discusión la coherencia entre las promesas de austeridad de Milei y sus acciones. Hasta el momento, no ha habido una respuesta oficial del Gobierno que justifique este uso del avión presidencial
